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IES Valle del Saja
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Fundamentos y objetivos

1. Concepto de convivencia escolar.

Vivir es convivir. Gracias a la convivencia, las generaciones adultas transmiten su cultura a las generaciones más jóvenes, esto es, la convivencia favorece y hace posible la socialización (secundaria) de nuestros alumnos. Ahora bien, esta convivencia y la transmisión cultural que en ella se lleva a cabo no es siempre pacífica; a menudo surgen tensiones, roces, diferencias y, en ultima instancia, conflictos. Es por ello que un óptimo “clima” del centro ha de ser el requisito previo para una convivencia educativa basada en el respeto a la dignidad humana. Entendemos que el clima es adecuado cuando cada alumno y cada profesor puede sentirse escuchado, respetado y tomado en consideración y los conflictos pueden abordarse y resolverse mediante el diálogo.

La construcción de una cultura de convivencia pacífica en nuestro centro es un reto educativo complejo, ya que indefectiblemente ha de ir unido a la vivencia de valores democráticos como la justicia y la no-violencia. Por eso mismo, la responsabilidad es siempre y en todo momento una de las notas del comportamiento y de las acciones humanas. Todos los miembros de la comunidad educativa son responsables de sus actos y de las consecuencias de los mismos. Y lo son, en primer lugar, ante sí mismos, es decir, ante su conciencia moral (responsabilidad subjetiva); pero, también, ante los demás miembros de la comunidad escolar (co-responsabilidad), ya que todos los miembros son, en última instancia, agentes pacientes (quienes sufren) de los efectos de actitudes, acciones y comportamientos que cada cual pueda tener hacia los demás integrantes de la comunidad educativa.

 

2. Modelo de gestión de convivencia,

Nuestro “modelo de gestión de convivencia” esta en consonancia con los valores y objetivos señalados en nuestro proyecto educativo. El modo en el que se van a prevenir y afrontar los problemas de convivencia deriva de la consideración de esos valores educativos, que servirán para argumentar y justificar las actuaciones concretas que se lleven a cabo.

Galtung (1998) describe los tres tipos de violencia presentes en las sociedades humanas:

  • Violencia directa. Puede ser una agresión de tipo físico o de tipo moral. Estas agresiones se perciben con facilidad y van deteriorando la relación humana y la relación académica de un colegio.
  • Violencia cultural. Sirve para justificar los actos de violencia porque emana de principios y normas implícitas o explícitas que justifican su utilización en el entorno de trabajo, en la educación, en las relaciones personales. Esta forma de violencia se expresa, por ejemplo, en el machismo o la xenofobia.
  • Violencia estructural. Sus efectos emanan de una estructura social que es violenta en sí misma porque impide satisfacer las necesidades básicas de las personas.

De modo complementario podemos afirmar que para resolver conflictos es necesario atender tres facetas:

  • Reparación: Todo conflicto educativo en el que haya habido violencia exigirá, para su adecuada atención educativa, algún tipo de reparación. Ésta consiste en una intervención reparadora de los daños infligidos en distintos niveles: daños a las personas, ya sean individuales o colectivos, daños a las estructuras y daños a la cultura (desmontar la cultura de la violencia y crear cultura de paz). Con respecto a la persona (o personas) que ha sufrido el daño trataremos de favorecer una reparación directa a la víctima, que resulta educativa para el agresor y evita que la víctima experimente un sentimiento de indefensión ni frustración.
  • Reconciliación: que supone un cierre del conflicto más una reeducación. Cierre, en el sentido de que no se reabran las hostilidades; y reeducación para que las personas puedan ser rehabilitadas. También la reconciliación se proyecta al futuro, en tanto que abre una trayectoria distinta a la relación. Los elementos fundamentales que actúan en los procesos de reconciliación son la víctima y el agresor y una tercera parte que actúa en la mediación del conflicto. Dedicaremos nuestra atención a la mejora de la relación entre las partes tomando el diálogo como herramienta básica.
  • Resolución: Los procedimientos de resolución que nos proponemos, se basan en el intento de un diálogo sincero entre las partes para que los conflictos puedan ser escuchados y por tanto atendidos y resueltos (conflicto de intereses, necesidades, valores o relación) dentro de una búsqueda del acuerdo. Se etiquetará los conflictos, no a las personas.

Desde nuestro modelo de gestión de convivencia se trabajará la convivencia y el clima escolar tanto desde un enfoque preventivo como desde un enfoque de resolución directa de los posibles problemas que puedan surgir. Los elementos más destacables de este modelo son:

  • Un sistema de normas elaboradas participativamente de tal modo que pudieran ser interpretadas por los alumnos como un pequeño pacto de convivencia de aula y de centro.
  • Contar con sistemas de diálogo y de tratamiento de conflictos dentro de la organización del centro.
  • Crear “un marco protector” mediante la introducción de cambios en el currículo escolar, haciéndolo más inclusivo, dialógico y democrático, favoreciendo la colaboración de las familias con el centro educativo, tomando medidas que afronten la influencia del contexto social cercano del alumnado, revisando el clima y las interacciones del aula (interacción verbal y no verbal, discurso docente, estilo de motivación y reacción inmediata a la disrupción), y diseño y desarrollo de medidas organizativas directamente relacionadas con la mejora de la convivencia y, por tanto, del clima de aula y de centro.

La gestión y regulación de la convivencia desde este enfoque posibilitará trabajar con una visión amplia del concepto de convivencia, en la que todos estamos implicados y todos tenemos que participar desde todos los frentes: PAT, PAD, currículo, horarios, organización de centro, R.R.I. etc.

Tratamos de favorecer la autonomía moral de los alumnos y el desarrollo de las habilidades comunicativas a la hora de decidir y tratar los conflictos surgidos en la convivencia, a la vez que intentamos llegar a soluciones más creativas y democráticas que las meras sanciones. Así, queremos combinar la posibilidad de aplicar, un sistema de normas y de correcciones basado en el R.R.I., (con la aplicación del correspondiente expediente disciplinario si esto fuera necesario y solamente en casos extremos, ya que se dilata excesivamente en el tiempo la aplicación de la sanción) con la de ofrecer a las personas en conflicto la utilización de un sistema de diálogo como por ejemplo, el equipo de mediación u otra estructura, para la resolución de sus problemas.

La comunidad educativa será informada de que ante los conflictos se está actuando y además, de una forma muy educativa y formativa para las personas. El centro educativo es activo en el proceso y otorga una autoridad más consistente y educativa, al otorgar legitimidad y estatus a una estructura organizativa dedicada a la atención de conflictos (tutores, departamento de orientación jefatura de estudios o una comisión de convivencia).

 

3. Principios educativos que regulan la convivencia.

 

3.1. Educación en valores

Partimos de la convicción de que procurar una buena convivencia no sólo es una condición previa para poder desarrollar la labor docente, sino que es un aprendizaje básico en sí mismo, al que debe contribuir la educación y que ha de ser resultado de un trabajo sistemático, no ocasional. Nuestro propósito es que el alumnado tenga un comportamiento basado fundamentalmente en el principio de la educación en valores, que contemplamos también como principio básico de nuestro Proyecto Educativo de Centro. Queremos potenciar una cultura de paz, de igualdad y respeto ante el diferente, que muestre apoyo y solidaridad con el débil, que afronte los conflictos con el diálogo y el acuerdo; Asimismo buscamos que los alumnos adquieran una cultura democrática y ciudadana para desarrollarse en libertad, ejerciendo sus derechos y deberes con responsabilidad y participando activa y críticamente en los grupos sociales a los que pertenecen.

 

3.2. La prevención

 Pretendemos abordar los problemas de convivencia y disciplina que se generen en el centro de forma educativa. Un plan para evitar la violencia ha de contener tanto medidas preventivas como procedimientos para la intervención paliativa cuando ya se han presentado los problemas, por lo tanto un buen plan de convivencia debe desarrollar actividades en varios niveles complementarios:

A. Prevención primaria: dirigida al centro en su conjunto, a los grupos de clase completos. Con ella se pretende desarrollar conductas a favor de la convivencia para evitar que aparezcan problemas. Se trata de entender la disciplina escolar como un conjunto de normas y procedimientos que permiten mantener el orden necesario para el desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje y regulan cuáles son los comportamientos e interacciones sociales adecuadas, permitiendo la interiorización de actitudes y valores. El alumno ha de ser un sujeto activo que no sólo reciba las sanciones sino a quien se le ofrezca la oportunidad de reflexionar acerca de su conducta y de aprender a resolver los conflictos. La disciplina escolar ha de propiciar el desarrollo de la competencia social y la construcción de la autonomía moral del alumno

Son medidas de prevención primaria: la educación en valores, el desarrollo de la competencia social y emocional de los alumnos, la participación de los alumnos en actividades de centro, la elaboración de normas del centro, las medidas organizativas que favorezcan los procesos de enseñanza-aprendizaje, la acción tutorial, la colaboración con las familias, la colaboración con servicios sociales, servicios de salud o instituciones municipales.

B. Prevención secundaria: se dirige a alumnos que por su situación social se encuentran en riesgo de exclusión, de discriminación o de desviación de su conducta, a alumnos rechazados por sus compañeros, a alumnos con tendencia agresiva,…

Son medidas de prevención secundaria: la detección temprana de situaciones de acoso, el apoyo de alumnos con dificultades de relación, la detección, refuerzo y apoyo a los alumnos con problemas de aprendizaje o bajo rendimiento y los programas de habilidades sociales

C. Prevención terciaria: para cuando aparece el conflicto o hay problemas de comportamiento manifiestos.

Como medida de prevención terciaria está la Intervención individual ante problemas de conducta utilizando el diálogo, el consejo, la mediación de una tercera persona ajena al conflicto, la colaboración con la familia, establecer un protocolo de actuación en casos “de crisis”, los avisos, amonestaciones y en su caso, sanciones orientadas a la reeducación de la conducta y a preservar los derechos de los compañeros.

 

3.3. La mediación.

La mediación escolar es un método de resolución de conflictos mediante la intervención de una o varias personas ajenas a los mismos, denominadas mediadores, con el objeto de ayudar a las partes a obtener por ellas mismas un acuerdo satisfactorio así como de contribuir al desarrollo personal y social del alumnado. La mediación se puede ofrecer como estrategia de reparación y de reconciliación.

  • La mediación escolar se basa en los siguientes principios:
  • La libertad y voluntariedad de las personas implicadas en el conflicto para acogerse o no a la mediación.
  • La imparcialidad del mediador para ayudar a las personas implicadas a que alcancen un acuerdo sin imponer soluciones ni medidas.

La confidencialidad, que obliga a las personas participantes en el proceso de mediación a no revelar a personas ajenas al mismo la información

El procedimiento de mediación se puede iniciar a instancia de cualquier miembro de la comunidad educativa, ya se trate de una de las partes interesadas o tercera persona. Podrá actuar como mediador en un conflicto escolar cualquier profesor, el tutor, el departamento de orientación o la jefatura de estudios; excepcionalmente podrá actuar como mediador un alumno en colaboración con un profesor.

El mediador convocará un encuentro de las personas implicadas en el conflicto para escuchar a las partes, desarrollar sus funciones de mediación y concretar el acuerdo de mediación con los pactos de conciliación y reparación a que quieran llegar.

Cuando se hayan producido daños en las instalaciones o en el material del centro o se haya sustraído este material, el director del centro o la persona en quien delegue tiene que actuar en el procedimiento de mediación en representación del centro.

El mediador puede dar por acabado el procedimiento de mediación en el momento en que aprecie falta de colaboración en una de las personas participantes.

Sólo se entiende producida la conciliación cuando el alumno que ha provocado el conflicto reconozca su conducta, se disculpe ante la persona perjudicada y ésta acepte las disculpas.

Si la solución acordada incluye pactos de reparación, se tiene que especificar a qué acciones reparadoras, en beneficio de la persona perjudicada, se compromete la otra parte a llevar a cabo. Estas acciones pueden ser la restitución de la cosa, la reparación económica del daño o la realización de prestaciones voluntarias, en horario no lectivo, en beneficio de la comunidad del centro.

 

4. Competencias básicas y convivencia

La convivencia en un centro educativo se encuentra especialmente ligada al desarrollo de la competencia social y ciudadana. Esta competencia incluye contenidos que se trabajan en distintas materias: ciencias sociales, geografía, historia, educación para la ciudadanía, ética; pero se advierte además la necesidad de incluir contenidos actitudinales desde una óptica interdisciplinar, ya que son responsabilidad de la actividad educativa general.

Entendemos la competencia social y ciudadana como el conjunto de habilidades que, partiendo de la comprensión y valoración crítica de uno mismo y de los que le rodean, supone la armonización entre los derechos, intereses, deseos, necesidades y sentimientos personales y de los otros, el desarrollo de comportamientos equilibrados, responsables y solidarios.

Esta competencia implica el conocimiento y la sensibilidad necesarios para participar plenamente en los ámbitos social e interpersonal; es decir, la comprensión de los principios, los valores y las normas que regulan la conducta en los distintos medios en que la persona se desenvuelve.

Esta competencia implica, asimismo, el desarrollo de una serie de habilidades sociales:

Conocer las cualidades y limitaciones personales, valorarlas críticamente y proponerse mejoras.

  • Ser capaz de trabajar y relacionarse con distintos tipos de personas y grupos.
  • Controlar impulsos emocionales que perjudican la convivencia, especialmente la agresividad.
  • Ser capaz de escuchar y dialogar. Tener autonomía moral y saber decir “no” a una persona o frente a la presión de un grupo cuando contradice nuestro criterio ético.
  • Ser capaz de cooperar, de pedir ayuda y de ayudar desinteresadamente.
  • Tomar conciencia de la responsabilidad sobre los actos propios. Ser capaz de pedir perdón e intentar reparar el daño causado.
  • Ser capaz de prevenir y solucionar conflictos.

La convivencia también está ligada a la competencia en autonomía e iniciativa personal. Entendemos esta competencia como el conjunto de habilidades que suponen el conocimiento de uno mismo, una autoestima equilibrada, el deseo de superación y la construcción de unos valores y normas morales personales, fundamentados en el respeto hacia los otros y hacia el entorno. La idea de iniciativa personal implica la disposición para trazar, en distintos tipos de situaciones, proyectos de actuación sistemáticos, flexibles, creativos y ajustados a las necesidades detectadas; así como el estudio de alternativas, las ventajas y los riesgos de las decisiones y sus consecuencias para uno mismo y para los otros.

 

5. Objetivos del Plan de Convivencia.

  • Velar para que se respeten los derechos y libertades fundamentales que nos otorga la Constitución.
  • Promover el ejercicio de la tolerancia, la no discriminación, la justicia y la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia.
  • Educar para la paz, el respeto a los otros, la cohesión social, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos.
  • Desarrollar estrategias para la prevención de conflictos y la resolución pacífica de los mismos.
  • Potenciar la consecución de la no violencia en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social.
  • Estimular la autoestima del alumno, para que se encuentre seguro, respetado y considerado; desde la convicción de que sólo en un contexto emocionalmente positivo y estimulante es posible la convivencia y el aprendizaje.
  • Favorecer la madurez intelectual y emocional del alumnado, así como la adquisición de las competencias que les permitan desempeñar sus funciones sociales con responsabilidad.
  • Propiciar y facilitar la participación del alumnado en la mejora de la convivencia.
  • Promover la colaboración con las familias como agente educador en la formación de los valores de convivencia.
  • Buscar la colaboración de toda la comunidad educativa en la prevención de las conductas de acoso, la defensa de los acosados y la reeducación de los acosadores.
  • Prevenir y reeducar las conductas disruptivas que impiden el desarrollo normal de las clases.
  • Formar en el respeto a otros pueblos, destacando la idea de que tantos los individuos como las sociedades pueden llegar a complementarse con sus aportaciones mutuas.
  • Velar por la limpieza y el respeto al medio ambiente, así como por el cuidado del lugar de estudio del alumnado y profesorado, las instalaciones y el mobiliario en general. 
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